Crónica Euroliga: Real Madrid vs FC Barcelona
El WiZink Center de Madrid se preparaba para un
Clásico muy esperado tras la victoria del Barça en el anterior enfrentamiento
entre ambos. En ese partido, el Barça pasó por encima del equipo merengue, y el
Palau despidió a los jugadores como héroes. El Real Madrid es igual en fútbol y
en baloncesto, se transforma en competiciones europeas. Por ello, el público
que acudió al antiguo Palacio de los Deportes esperaba una reacción del
conjunto de Pablo Laso, para seguir a la estela del Fenerbahçe en la tabla
clasificatoria. Y vaya que si reaccionó.
El Real Madrid y el Barça salían con los quintetos
habituales, pero Laso realizó un cambio que fue decisivo en el partido.
Emparejó con Ante Tomic a Gustavo Ayón. El pivot mexicano relevó a Tavares en
el cinco inicial para ser una roca contra el juego en el poste de Tomic, que
tantos problemas le había dado al Madrid en Barcelona. Tras desactivar a Tomic,
se vio a una Barça muy vulnerable. Excepto Adam Hanga, el nivel defensivo no
fue digno de un equipo de la grandeza del Barça. El Real Madrid pudo realizar
su baloncesto eléctrico, sin pausa, durante el primer cuarto, pero el ataque
del Barça mantenía en el partido al equipo en el primero cuarto. Este sería el
último cuarto en el que el equipo de Svetislav Pesic mostrase una versión algo
competitiva, ya que, desde el segundo cuarto, el Real Madrid aplastó al
conjunto blaugrana, con una defensa férrea, gracias al dominio del rebote en
defensa y líneas de pase bloqueadas.

El Barça no tenía un antídoto ante el rodillo
blanco. No existía defensa solvente. Una situación excepcional para Jaycee
Carroll, que anotó desde la línea de tres puntos y desde la zona. Randolph fue
el jugador que vimos en la NBA y en el Lokomotiv Kuban, una potencia atlética
con una mano para anotar como muy pocas en la Euroliga. Campazzo era el
director de una orquesta muy fina en el tiro exterior y en el bloqueo del
ataque del Barça, en el que no mostró su nivel habitual ni Tomic, ni Pangos, ni
Kuric, ni casi nadie.
Al Real Madrid le entraban todos los tiros, ejemplo
de ellos la última canasta del primer tiempo, anotada por Campazzo desde su
propia canasta. El descanso daba un +23 puntos en el marcador, favorable al
Madrid.
Tras el paro para el descanso, el Barça saltó a la
cancha con la intención de llegar vivo al último cuarto. En cierta medida lo
consiguió. El Real Madrid bajó su listón defensivo, posiblemente por su alto
nivel físico mostrado en la primera parte. El Barça mejoró en ataque y en
defensa, pero solo por la labor de un jugador que no contaba para el
entrenador. Rolands Smits elevó el nivel defensivo de un conjunto que estaba
derrotado, tomó buenas decisiones en ataque, pero estaba demasiado solo, aunque
sirvió para reducir la ventaja del Madrid, que parecía descansar para poder
acechar en el último cuarto, y eso fue lo que sucedió.
El último cuarto fue un paseo para el conjunto de
Pablo Laso. Pesic volvió a poner en cancha a algunos de los titulares. El
Madrid retomó ese nivel del segundo cuarto para arrasar al equipo blaugrana. La
victoria en Estambul le dio la fuerza suficiente para desplegar un baloncesto
perfecto para doblegar a un Barça muy preocupante.
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