200 años de arte


Cada vez que cumple años una institución cultural lo celebro como si fuera el mío. La cultura es la culpable de enriquecer la sabiduría de las personas, ayuda a crecer como personas y sirve para poder conocer la concepción del mundo, a través de los artistas que aportan todo su talento en crear obras recordadas para toda la vida. Respeto absolutamente a las personas que no estén interesadas en conocer pinacotecas, cines o teatros. Vivir con la música, la pintura o las películas es maravilloso, pero es respetable que cada cual quiera vivir de una forma diferente. Yo no soy así. Me gusta deleitarme con las pinceladas, con los acordes de las canciones o los planos de las buenas películas.

Retomando lo de soplar velas, este año lo hace la gran institución cultural de la capital de España. Madrid se siente orgullosa de tener entre sus habitantes a un gigante del turismo, pero, más que eso, está tranquila por promocionar las colecciones majestuosas de esta pinacoteca con reconocimiento mundial.

Madrid, y toda España, presume de Museo del Prado, que cumple, nada más y nada menos, que 200 años. Un bicentenario muy merecido por su poderío artístico, por su capacidad para expandirse fuera de España y por adaptarse muy bien a todas las revoluciones tecnológicas que han marcado el progreso de las sociedades. Las tecnologías han ayudado a los seres de la tierra a vivir mejor, pero también contienen un carácter letal, y es que ha proporcionado las herramientas suficientes para que conflictos bélicos proliferen en el mundo. Estas dos caras las ha vivido en primera persona el Museo del Prado.
La institución cultural ha querido exponer, en las salas A y B, 168 obras para ayudar a entender la historia del museo, sus peores y mejores momentos, la incidencia de las monarquías en la política de exposición de las colecciones disponibles y las transformaciones que ha sufrido el propio museo para incrustarse bien en la sociedad tras muchos avances tecnológicos. De las 168 obras de la exposición, 134 son de la colección propia y las 34 restantes provienen de otros museos e instituciones mundiales. Este hecho se circunscribe en los acuerdos europeos de promoción de la cultura, en el que muchas pinacotecas mantienen acuerdos entre sí, para dar a conocer las colecciones de los distintos museos en otros de todo el mundo.

Resultado de imagen de bicentenario pradoEl comienzo de la exposición destaca la exclusividad de las obras españolas en la colección del museo en su nacimiento. Los monarcas españoles querían exponer las obras nacionales y, a su vez, cerrar las puertas del museo a los artistas extranjeros. El primer gran avance del museo ocurrió a finales del siglo XIX. En los últimos años del siglo, el Museo abrazó a las nuevas vanguardias provenientes, especialmente, de Francia. Conocer a los artistas que dominaban el panorama pictórico del momento supuso la llegada de muchos otros artistas, con el fin de descubrir las reliquias que colgaban de las paredes del museo madrileño.
Desde ese momento, el Museo del Prado se ha convertido en un lugar de peregrinaje de multitud de pintores imprescindible para enriquecer su arte.

Pero no solo los artistas desean entrar en las galerías del Prado. El hecho de que se haya convertido en un museo de referencia internacional provoca la llegada de multitud de turistas durante todo el año. El trío formado por el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen aglutina la gran parte de los ingresos que recibe la ciudad de Madrid procedentes de los museos. Sin desmerecer a sus compañeros de arte, el Museo del Prado es el más prestigioso y el que más personas recibe en todo el año. Esto se debe a su colección y a la explotación de la marca. El Museo del Prado aprovecha su fama para seguir creciendo, y Madrid y España son conscientes de ello. La marca España está muy relacionada con la figura del Prado. Aunque en la última década sus ingresos han bajado, por el desarrollo de la crisis económica, la pinacoteca, situada en pleno centro de Madrid, está rodeada cada fin de semana de filas de personas, que esperan su oportunidad para adentrase en una de las grandes instituciones de Madrid.

Otro de los puntos fuertes de su estrategia de comunicación es su proyecto El Prado en las calles, en el que el museo lleva a las calles de ciudades del mundo obras del museo. El proyecto se inició en 2015 en Tegucigalpa, Ciudad de Guatemala y San Salvador. El año siguiente, las obras siguieron “viajando” por muchas ciudades latinoamericanas, y este último año han estado en Albuquerque y las Cruces.

Para celebrar el Bicentenario, este recorrido se realizará por ciudades españolas como Mérida, Jerez de la Frontera, Cartagena, Elche, entre otras muchas.

Las nuevas tecnologías y redes sociales son otro de los puntales de su estrategia de comunicación. La página web está muy desarrollada: contiene gran contenido multimedia y da acceso a todas las redes sociales en las que el museo tiene perfil oficial.

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