Entrevista con Joaquín Barral, dueño de los cines La Rambla de Coslada



El cine emociona, entristece, cautiva y conmueve. Un buen guion, dirigido con calidad e interpretado de forma que no se note que es una ficción, son los ingredientes principales para que el espectador salga del cine estupefacto. La sala de cine aporta el refugio en el que las personas sienten emociones sin moverse de una butaca. Estos espacios son fundamentales para el disfrute del cine. En la actualidad existen gigantes empresas que dan todas las comodidades para pasar dos horas como si fuese el sofá de casa, pero existen otras salas de cine que mantienen el encanto del cine de antaño. Sin forma de anfiteatro romano y con su pequeñez, los cines antiguos consiguen mantener a un público que se siente como en casa.
Yo me he querido centrar en estas últimas, porque son las más débiles en un mercado en el que las grandes empresas han ido apagando, poco a poco, la luz de las pequeñas salas, obligadas, muchas de ellas, a cerrar. Joaquín Barral, dueño de los cines La Rambla de Coslada, es un ejemplo de persona empeñada en que los cines antiguos no desaparezcan. En su negocio, suele ver las mismas caras, semana tras semana, cuando estas le compran la entrada para la película que desean. Hacer que una persona fidelice con su cine es su principal objetivo. Se trata de una persona que creció en un cine y que pretende terminar su vida laboral en él.
Han pasado más de cuarenta años desde que dio los primeros pasos en su profesión, pero su amor por el cine hace que continúe despierta la devoción por ofrecer a la sociedad uno de los pilares fundamentales del crecimiento cultural del ser humano. Hablamos con él para conocer en profundidad su pequeño local y su visión de la situación del cine en la España actual.
·         Pregunta: El cine en España bajó en 2018, en cuanto a recaudación en taquilla, casi un 1% respecto a 2016, ¿los cines La Rambla también han conseguido menos ingresos en taquilla en el año 2018 respecto al año 2016?
·         Respuesta: Pero solo un 0,1%, así que prácticamente nada.
·         P: ¿Cree usted que este fenómeno se debe al agotamiento del espectador, debido a una monotonía en cuanto a los géneros cinematográficos que se estrenan? Por ejemplo, superproducciones de Hollywood.
·         R: La pérdida de negocio ha venido exclusivamente por la sobredosis política, proveniente de los catalanes, que ha hecho que esto ocurriera, porque el cine en 2017 iba un 6% mejor que el año anterior hasta el 1 de octubre, que es cuando vino la eclosión de la publicidad y el miedo escénico de Cataluña e hizo que la gente dejara de ir al cine por miedo a consumir. Ese ha sido el problema.
·         P: ¿Considera que en España existe una pérdida de interés por el cine o es que se le ponen trabas al espectador para acudir a él?
·         R: El único problema es que cambian las formas de vender la imagen y tenemos que saber todos situarnos. Ahora aparecen las plataformas televisivas como Netflix que están haciendo que haya un cambio de tendencias, pero son políticas de mercado y con el tiempo se ajustan todas.
·         P: ¿Hasta qué punto es difícil subsistir para un cine pequeño de barrio, teniendo en cuenta los gigantes como Yelmo y Cinesa que se encuentran en centros comerciales cercanos a Coslada?
·         R: Imaginación, trabajo, contener el gasto y ganarse una clientela fiel con un precio muy competitivo.
·         P: ¿Cuáles son vuestras técnicas de promoción, de ofertas, para conseguir mayores ventas y mantener al espectador fiel?
·         R: Nosotros fuimos pioneros en crear unos espacios culturales dentro del cine, como es el caso de la Filmoteca, y hemos tenido la sabiduría de ser cercanos a un público que se ha hecho fiel a ese proyecto y llevamos 23 años. A partir de ahí, hemos intentado cultivar otra serie de productos de las mismas características, como es el cine para los mayores y en el que llevamos 12 años, y de esa manera nos hemos ganado la confianza de una gente que por calidad-precio cree que la mejor opción es venir a vernos.
·         P: ¿Sienten miedo cuando ven el cierre de cines prestigiosos de la capital, también pequeños, debido al éxito de franquicias anteriormente mencionadas o siente satisfacción por seguir saliendo adelante ante estas dificultades?
·         R: Esto es mucho más complejo. Ten en cuenta que nosotros venimos de un sistema de negocio en el cual eran empresas familiares, y algunas de ella grandes compañías familiares, y ha pasado a empresas bancarias que bajo el amparo de las ofertas que puede dar un banco, consiguen un dinero para meterlo en el cine y hacer una cuenta de explotación descomunal. Estas empresas son las que ahora mismo están sujetando el cine, pero no creo que sean los que al final se queden en el cine. Para el público general, tienen que ver el cine a través del formato de grandes compañías, pero yo creo que en España habrá otra generación que cultive otra forma de ofrecer y producir cine para los espectadores. Yo lo veo así.
·         P: ¿Cuál es su opinión sobre el IVA cultural tan alto que tiene España, sabiendo que otros países europeos, con mayores ingresos en taquilla, lo sitúan por debajo?
·         R: Esas son medidas antipopulares que tuvo que practicar un sistema de ajuste económico por circunstancias del país. Yo estoy en contra, pero es lo que hay. El problema de todo esto es que va en función de acuerdos políticos para sujetar una economía que no controlan y tienen que recaudar y la única manera es esa, o una de ellas.
·         P: ¿Cree que vino bien la introducción de medidas como la Fiesta del Cine, cada seis meses? ¿Han sido beneficiarias?
·         R: [La Fiesta del Cine] nació como una huelga a la japonesa en la cual nosotros reivindicamos nuestro derecho a subsistir, porque [la crisis] nos llevó al borde de la extinción del concepto de negocio que había en España, ahí murieron muchos cines, quedamos tocados el resto, y quisimos hacer una huelga a la japonesa como diciendo “aquí estamos”, y no se trata de recaudar más, se trata de que la gente venga al cine, pero quedó, simplemente, en una manifestación que le vino muy bien al gobierno porque recaudó mas dinero.
·         P: ¿Cree que plataformas como Netflix o HBO, especializadas en series pero que también distribuyen cine, afectan a ingresos que al principio de la entrevista hemos mencionado?
·         R: Claro. Es una forma ahora mismo de consumir imagen, pero yo entiendo que, como los móviles, son situaciones en las que ahora mismo la gente se deja guiar porque son muy atractivas, pero al final tendrán su cuota de mercado dentro del mundo de la imagen. El cine tiene dos cosas fundamentales y la gente tarde o temprano se dan cuenta de ellas. Primero, que te da un ejercicio de concentración y recogimiento fundamental para disfrutar del arte, y segundo, que te lo magnifica como espectáculo mientras que todo lo demás usan la imagen a su beneficio. El tema es ese y ahora mismo seguro que van a crecer, llegará un momento en el que cojan un tope, y de ahí bajaran. El cine, en cambio, recuperará posiciones.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las uvas de la suerte

200 años de arte