Crónica Champions League: Real Madrid vs CSKA de Moscú
El Real Madrid se enfrentaba a un partido que, a
priori, no iba a remover muchas sensaciones en el aficionado merengue. El
Santiago Bernabéu, tras una final de Libertadores muy intensa, recibía a su equipo
para enfrentarse a un CSKA eliminado de Champions League, pero que se jugaba
entrar en Europa League. El estadio del Real Madrid no pensaba que iba a ver un
partido tan difícil para su equipo. Lo que en temporadas anteriores era una
goleada segura, esta campaña es un suplicio. El Real Madrid pasa por una
situación muy frustrante tras la marcha de Cristiano Ronaldo y Zidane, dos
personas trascendentales en la historia del club. El equipo no consigue
convencer a su afición, ya que ha dejado actuaciones muy poco esperadas para el
nivel de su plantilla. Un plantel que ha perdido a Cristiano Ronaldo, pero que
dispone de futbolistas que son estrellas mundiales. Aunque las estrellas
mundiales parecían ser lo jugadores del CSKA.
La situación preocupante del Real Madrid se agravó
en un partido que sirvió para mostrar los enormes defectos de este Madrid. Un
equipo bloqueado en ataque y muy frágil en defensa. A pesar de la gran
temporada de Benzema, el ataque madridista no carbura por la baja forma de sus
jugadores más determinantes. Bale no alcanza el nivel esperado tras la marcha
de Ronaldo, Isco y Asensio están muy lejos de ser jugadores trascendentales
como lo fueron hace dos temporadas, y el centro del campo, encargado de nutrir
a los delanteros de buenos balones, no tiene fluidez. Marcos Llorente parece
resurgir de las cenizas y está dando una dosis de frescura y concentración que
da esperanzas a la afición madridista, pero no está acompañado del mejor Kroos
ni del mejor Modric.
El CSKA sufrió en la primera media hora del partido,
pero el Real Madrid no consiguió doblegar al conjunto moscovita, y este hecho
supuso que ganase confianza, poco a poco, y empezase a salir de su propia área.
El Madrid estaba desesperado por su poca contundencia ofensiva. Vinicius intentaba,
por fuera y por dentro, sobrepasar una defensa bien plantada en el Bernabéu. El
brasileño era el único futbolista sobre el campo que quería hacer daño al CSKA,
y si uno está solo es difícil hacer daño a cualquier equipo profesional. A la
frustración del equipo de Solari se sumó un enorme encuentro de los
centrocampistas del conjunto ruso. Vlasic y Oblyakov jugaron un partido muy
bueno en el feudo madridista, y consiguieron desactivar al centro del campo
blanco. Además, mostraron su gran calidad técnica y dieron pases muy profundos
a Sigurdsson y a Mario Fernandes, que a su vez aportaban balones claves al
mejor futbolista del CSKA, Chalov.
El juego fluido del CSKA, fruto del buen juego de
sus mejores jugadores y de la debilidad defensiva del Real Madrid, que era
incapaz de robar balones, dio una ventaja considerable al descanso. 0-2 y el
Bernabéu se cansó de la pasividad de los futbolistas blancos.
La situación no mejoró para el Madrid en la segunda
parte. De hecho, se hizo cada vez más preocupante, porque el conjunto merengue
ya no llegaba a la portería de Akinfeev. El CSKA estaba cada vez más cómodo
sobre el terreno de juego y consiguió ampliar la ventaja con gol de Sigurdsson.
El resultado final (0-3) sacó los colores de los jugadores madridistas y desató
una gran pitada de un Bernabéu que ya no tiene paciencia.
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