Crítica de Roma: la película del año


La potencia económica de Netflix se pone de manifiesto en una película que, perfectamente, podría haber sido producida por Universal o la Fox. La plataforma de contenido audiovisual predominante en el mundo ha decidido sumergirse en aventuras cinematográficas de las que huía. Las producciones de Netflix, en cuanto a películas se refiere, eran de baja calidad, pero, poco a poco, están siendo dirigidas por directores de renombre. Los hermanos Coen han dirigido una película para Netflix, Martin Scorsese ha rodado ya su película para la plataforma, y en esta ocasión toca hablar de otro gran director que ha decidido trabajar con Netflix. Hablo del mexicano Alfonso Cuarón, ganador del Oscar a mejor director con Gravitiy.

Resultado de imagen de roma cuaronAunque el mexicano sea un director muy personal, capaz de abracar desde la dirección de actores hasta la dirección de la fotografía, lo que esperas de una producción de Netflix es una historio mascada, simple, sencilla y sin trasfondo, pero no es el caso de Roma. En esta película, Cuarón ha conseguido contar la historia que a él le apetecía, el tema más personal y profundo que ha tocado como director, y este hecho resulta paradójico. El director de Harry Potter y el prisionero de Azkaban ya dejó claro en este film que tiene un enorme potencial para contar historias con intensidad, en especial visualmente. Por ello, esta cinta de la saga del joven mago es la más peculiar de todas y la que menos encaja con lo que se espera de Harry Potter. Por ello Alfonso Cuarón es especial.

En la cinta que analizo en este post se muestra una historia que, por sinopsis, parece muy simple, pero que contiene un potencial emotivo y sentimental abrumador. Es una película que llega a lo más profundo del corazón. Cuarón muestra la vida de una familia burguesa del barrio Roma, en México DF, con el acento en las dos sirvientas de la casa, en especial una de ellas. En torno a esta sirvienta se desarrolla una historia de desastres, frustraciones y fortalezas de una familia que parece descompuesta. Ella se encarga de ser la ‘salvadora’ de la familia. Se gana la confianza y el afecto de los niños de la casa.

La actuación de Yalitza Aparicio es sublime. A pesar de las duras condiciones de su vida, consigue aguantar los problemas personales y de toda la familia a la que sirve. Da todo su amor por ellos, y en especial con los más pequeños, en el que se refleja al Cuarón niño.

En ocasiones, parece la madre de la familia, la única capaz de aportar cosas positivas y reforzar la unión familiar. Todo ello contado con una sutileza magistral. El blanco y negro no resulta pesado y la fotografía es la mejor que se ha visto en muchos años.

Cuarón, en esta película, no quiere cargar de subjetividad con los planos. Para ello utiliza muchos planos generales y medios, acompañados de travellings genialmente utilizados. El sonido de la película te envuelve y te acompaña en las risas y penurias de la familia mexicana. El director consigue remover todos los sentimientos del espectador, logrando, sin duda, la mejor película del año.


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