¡Salvemos al séptimo arte!


La cultura es uno de los estandartes de la sociedad. El mundo ha planteado incógnitas y ha fascinado al ser humano desde que apareció, despertando la necesidad de expresar lo que sienten a través del arte. La esencia del arte es lo que perdura y hace crecer a las personas en su forma de ser, aportando conocimientos para comprender mejor el mundo en el que viven. Para mi eso es cultura, y la cultura merece ser conocida, tiene que ser protegida y el acceso a ella debe ser fundamental para que las sociedades se estructuren en torno a ella.
Como se puede comprobar en el primer párrafo, me apasiona la cultura y soy un firme defensor de que debe estar a disposición del mayor número de personas posible para no ser una sociedad ignorante. Por ello, he accedido al Anuario de Estadísticas Culturales 2017, realizado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, para analizar estadísticamente cual es la situación cultural de España. Me he centrado en el cine porque dentro de las artes es la que mas me hace disfrutar, pero podía haber escogido cualquier otra área cultural, ya que ninguna debe ser tratada con menor respeto. 

El cine vivió una bajada del número de espectadores abismal con la crisis económica de 2008. Poco a poco se va recuperando pero está lejos de alcanzar los espectadores del año 2001, que fueron 140 millones. Este hecho supone una recaudación que también se resiente entre estos años, aunque igual que el número de espectadores está creciendo. El número de películas estrenadas obtuvo récord en lo que va de siglo XXI en el año 2016, con 626. Cabe destacar la diferencia tan grande que existe entre las películas españolas y las extranjeras, en cuanto a estrenos y en cuanto a recaudación. Las películas extranjeras ganan en estrenos y en ingresos a las españolas por mucha diferencia, haciéndonos ver que no se apuesta lo suficiente por el cine español y el espectador prefiere elegir el europeo y norteamericano.
Cataluña, Comunidad de Madrid y Andalucía son las comunidades autónomas donde más cine puede verse, debido al poder económico que tienen. 
Al ver estos resultados llego a la conclusión de que el cine en España comienza a ver la luz al final del túnel pero está lejos de ser el arte estrella en la sociedad, como sí lo fue antes de la crisis. Hay que apostar por el cine nacional, sin dejar de lado al extranjero, pero intentando equilibrar ambos mediante la producción de cintas en España. La crisis de 2008 supuso una pérdida considerable de dinero en el bolsillo del espectador, que comenzó a dejar de ir a las salas de cine. Estamos ante un desafío crucial para nuestra sociedad, y es devolver el cine al sitio que se merece, sin poner trabas al espectador con el precio de la taquilla y como espectadores debemos aprovechar días especiales con descuentos y ofertas que nos ofrecen varias salas, para así reconducir esta maravilla llamada cine.


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