Fuga de cerebros
Las políticas económicas de los gobiernos españoles, desde que la crisis azotó en 2008, han estado marcadas por la gran fuerza de la tijera que recorta gastos sociales. Muchos ciudadanos de España han sido perjudicados por estas políticas. Estos recortes se han focalizado en el gasto público en sanidad y educación, ya que son los más fáciles de tocar, siendo indispensables para una vida digna, pero no hay que olvidarse de un factor muy importante que ha hecho que la sociedad pierda la fe en los mandatarios: el desarrollo.
El gasto en I+D+i ha descendido de forma notable desde el año 2009. La crisis dio, a los políticos, el impulso definitivo para reducir el gasto en un área imprescindible para la modernización y el progreso. A consecuencia de ello, muchos jóvenes investigadores han tenido que emigrar de España ante la falta de oportunidades en el campo de la investigación, y los que no han podido irse trabajan en condiciones muy precarias para la importancia de su actividad laboral.
Por ser un asunto alarmante he decidido analizar el gasto en I+D+i entre los años 2009 y 2016, los años en los que más se recortó en esta parcela. Los datos son proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)

Si analizamos con detalle el cuadro estadístico del gasto interno en I+D apreciamos que desde 2009 hasta 2014 el gasto ha ido decreciendo llegando a descender casi dos mil euros. Tanto en 2015 como en 2016 ha subido ese gasto, sin llegar a los números de 2009. Esto indica que los recortes fueron considerables en los primeros cinco años, que hace dos años el gasto volvió a subir, pero no es suficiente. Como he indicado antes, considero que el gasto en investigación e innovación es una de las claves de la mejora del Estado del bienestar.
En cuanto a Comunidades Autónomas, las más potentes económicamente son las que más gastan en investigación y desarrollo, siendo estas la Comunidad de Madrid, Cataluña, Andalucía y el País Vasco. El potencial industrial de estas comunidades autónomas hace que tengan más recursos para invertir.
En casi todos los indicadores ocurre los mismo: los números bajan en los primeros cinco años y adquieren un repunte en 2015 y 2016. Pasa lo mismo con lo principal de todo, la marcha de investigadores. Las estadísticas del INE nos hacen ver la preocupante situación de nuestros investigadores, aunque parece que poco a poco se quiere cuidar más esta parcela, ya que se pretende destinar más dinero al I+D+i, acabando de una vez por todas con unas políticas asfixiantes para los profesionales.
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