Crónica Final de la Copa Libertadores: River Plate vs Boca Juniors
La final más larga de la historia de la Copa
Libertadores se resolvió, por fin, en el Santiago Bernabéu. España. Madrid. Si
lees este inicio de la crónica sin conocer todo lo acontecido entre la ida en
la Bombonera y la vuelta de esta esperada final, no entenderás nada. Una final
sudamericana disputada en Europa. De locos. No entraré a valorar si esa
decisión de la Conmebol es acertada o no, pero deseo que esta final no se
vuelva a jugar fuera de donde se tenía que haber jugado. El fútbol argentino
tiene un problema grande en las hinchadas, fruto de la tensión social por la
que pasa el país sudamericano, y eso se ha reflejado en una de las vías de
escape de la sociedad argentina, el fútbol. Uno de los deportes más bonitos del
mundo manchado de nuevo por la violencia. La situación es alarmante, ya que
esta final era histórica por el fútbol y lo ha sido por la vergüenza.
El Santiago Bernabéu estaba preparado para esa final
que tanto esperaba el mundo del fútbol, y se demostró que estaba más que
preparado, tanto por las fuerzas de seguridad que velaron por la paz entre la
hinchada argentina como por el estado del estadio del Real Madrid, uno de los
más mágicos del mundo del fútbol.
La pasión argentina por el fútbol quedó demostrada
en el inicio del partido entre los dos equipos de Buenos Aires. Guillermo
Barros Schelotto introdujo a Benedetto en el once titular, como novedad
respecto al encuentro de ida. Marcelo Gallardo contaba con la baja por sanción
de Santos Borré, un jugador clave en el sistema del equipo millonario, pero lo
sustituyó por un futbolista que fue determinante en el resultado final. Ignacio
Fernández jugó entre líneas e hizo mucho daño a Boca, pero no en la primera
parte.
En el primer periodo, Boca estaba bien armado con un
bloque defensivo consistente, cerrando líneas de pase a River Plate, que se
mostró muy impreciso en el pase. River quería mantener la posesión y crear
peligro a través del manejo del balón, pero Boca desactivo a los futbolistas
más creativos de River, como Pity Martínez, Ignacio Fernández o Exequiel
Palacios. Boca fue mejor en la primera parte, ya que consiguió su objetivo, y,
además, plasmó su gran virtud, la pegada. Sin crear juego con la pelota, Benedetto
marcó un gol precioso, para darle la ventaja a su equipo, que llegó al descanso
con esa ventaja y sin sufrir en defensa. Todo parecía de cara para el equipo
boquense, pero River no había dicho su última palabra.
La segunda parte fue claramente para River. no
especuló con la posesión e Ignacio Fernández se sacó una pared prodigiosa para
darle a Pratto el primer gol de River. Boca no sabía qué hacer con el balón y
su defensa parecía flaquear. Gallardo introdujo a Quintero, que en tres cuartos
de campo destrozó a Boca, introduciendo el balón en la portería con un trallazo
portentoso. Wilmar Barrios había dejado con diez a Boca y resultó determinante
para el resultado final, además del cansancio del centro del campo bostero.
River fue mejor que Boca en más tramos del partido y se mereció la
Libertadores. Marcelo Gallardo superó a Schelotto en la lectura del partido, y
se alzó como uno de los entrenadores más importantes de la historia de River.
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