Tecnologías digitales y audiovisuales al servicio de la museografía
La era tecnológica es imparable, pero, en verdad,
tampoco somos nadie para poder pararla, y gracias a ella se han conseguido
grandes avances en la sociedad. La tecnología ha determinado, durante toda la
historia, los modos de vida del ser humano. Podemos avanzar con ella, pero
también ha propiciado catástrofes devastadoras.
Lo que no se puede decir es que todo es malo, en
relación con la tecnología. Aquellos que aprecian la tecnología como el enemigo
se equivocan. Ayudarnos en estos procesos para ampliar y mejorar las
condiciones de vida es un matiz esencial que las sociedades se deben plantear.
Aun así, no se equivocan al considerar que la tecnología, en determinados
casos, nos hacen el cerebro más vago.
Para evitar que el cerebro no trabaje, el Museo
Arqueológico Nacional (MAN) ha incorporado a su exposición permanente aspectos
tecnológicos muy útiles para amenizar la visita, ampliar contenidos que no se
puedan reflejar en textos, al no ser que sean infinitos, y aportar horas
lúdicas por medio de pantallas táctiles o gafas de realidad virtual.

La anterior vez que estuve en el MAN no existían
estas facilidades. Aunque las galerías del museo eran interesantes, la
monotonía de los contenidos propiciaba el aburrimiento. La visita parecía
interminable y el cansancio aparecía antes de lo habitual.
Esta vez ha sido muy diferente, ya que todas las
plantas han sido reformadas y reorganizadas de tal manera que los espacios en
las galerías son mayores, la tecnología ayuda a una mayor comprensión de la
historia y la modernidad se ha instalado en uno de los museos más antiguos de
Madrid.
La gran innovación del museo es el espacio dedicado,
en cada sección, a la realidad virtual y aumentada. Samsung es el que
proporciona gafas con las que te metes en algunos de los contenidos que se
exponen en las diferentes secciones. Me ha parecido un acierto muy reseñable,
ya que no es habitual que grandes empresas tecnológicas pongan en marcha
proyectos con instituciones culturales.
Para que el museo pueda seguir evolucionando es
imprescindible que estas empresas sigan dando un empujón fundamental.
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